Monogamia secuencial, comentario al artículo de Joan Garriga
Del artículo de Joan Garriga en “Inteligencia Emocional”:
Al parecer nos toca vivir tiempos caóticos y creativos, originales e inciertos, turbulentos y esperanzados, para vivir nuestro amor en pareja. Algunos estudiosos han acuñado el concepto de “monogamia secuencial”, que viene a anunciar lo que todos ya percibimos -unos con cierto alivio, otros con más añoranza-: el funeral de “la pareja para toda la vida”.
Monogamia secuencial significa que, hoy por hoy, las personas tenemos estadísticamente muchas probabilidades de tener entre dos, tres o más parejas consecutivamente a lo largo de una vida con la consiguiente complejidad de formatos familiares y de convivencia y, sobre todo, con un alto precio en estrés emocional, afectivo y vincular. Nunca como ahora habíamos enfrentado de forma masiva tantas exigencias emocionales y tránsitos dolorosos.
Amarse, unirse, vincularse, crear, separarse, desprenderse, volver a empezar, son cualquier cosa menos trámites desde la frivolidad. Golpean las cuerdas que más intensamente vibran en nuestras almas, las del amor y el desamor. Ésta es la danza que nos toca danzar y el reto a menudo es titánico y a la vez humilde: lograr permanecer en el amor y en el placer de la vida, aprendiendo a transitar y remover los puentes de dolor. Aprender pues a transmutar dolor en más amor y no en más argumentos para seguirse protegiendo. Como dice Walt Whitman en su “Hojas de hierba”:Soy el poeta el Cuerpo y soy el poeta del Alma,
los goces del cielo están conmigo
y los tormentos del infierno están conmigo.
Los primeros los multiplico e injerto en mi ser,
los últimos los traduzco a un nuevo idioma.
En cierto modo todos los terapeutas, los ayudadores, los que acompañamos los tránsitos del amor y el desamor en las personas, somos o deberíamos ser un poco poetas del Cuerpo y poetas del Alma.
Fuente del artículo: http://www.inteligenciaemocionalysocial.com/512/uncategorized/la-monogamia-secuencial
A raíz del artículo escribí una respuesta a un primer comentario. Me parece interesante copiar el origen de la conversación e invitar a que sigáis el hilo de este acertado artículo en su página original:
- Maria: Creo que este modelo que estamos viendo en la actualidad, genera demasiado gasto energetico en nuestra estructura. Siguiendo las pautas de conducta de los paises nordicos,donde las familias son monoparentales, no podemos olvidadr que el mayor indice de suicidios tambien los tienen ellos, no sabemos si esto influye en el ánimo de sus habitantes o es debido al clima, pero no cabe duda que un estabilidad en al pareja, genera más felicidad y equilibrio.(Seligman. Estudios sobre la felicidad) (J.A. Marina. Rompecabezas de la sexualidad)
- Manuel Cuesta: No creo, Maria, que uno deba dejarse llevar o dejarse influir por los “modelos” de estudio clínicos o religiosos. Lo que comenta Joan no es una exposición gratuita, sino de una realidad existente. Como comenta inicialmente, es un momento de cambios.Personalmente creo que es maravilloso sentir que puedes encontrar un compañero/a de viaje. Con el que transitar este proceso de vida y compartir, amar y crecer. Pero es lógico comprender que en los procesos de crisis o de autoconocimiento cada miembro de la pareja puede experimentar cambios que provoquen distancia, nuevos ordenes, prioridades y valores.En estos casos es posible que la relación de pareja simplemente se transforme y no creo que deba añadirse más drama del necesario a esa transformación. En nuestra cultura, y en otras que derivan de tradiciones conservadoras, los matrimonios son “para toda la vida”. A menudo eso acarrea un lastre que no solo lo reciben los cónyuges, sino también (y muy especialmente) los hijos. No se trata de hacer apología de la separación, sino de aunar en que las transformaciones se realicen desde el amor y no desde la frivolidad de un trámite, la rabia, la venganza, la depresión, el victimismo o el resentimiento.Los que somos terapeutas buscamos ayudar a nuestros pacientes para que cada trámite de su vida se realice de forma natural y lo más “limpia” y amorosa posible, además de dar un espacio lógico y necesario al duelo y la tristeza. Y es lo que hemos buscado para nosotros mismos en este tiempo. El duelo y la tristeza de una separación existen y deben vivirse con . Creo que no es bueno aferrarse ante la idea de que la vida es felicidad y debemos esquivar los momentos de displacer que aparezcan.Los modelos religiosos, de la “new age” y muchos estudios clínicos abogan por una felicidad real que parece que puede darse de forma perenne. Pero los que hemos transitado por los procesos profundos de la vida y la meditación sabemos que eso no es así. Uno no puede amar si teme al dolor y busca evitarlo, ambos se pertenecen.
- Primera publicación el 24 de mayo de 2010
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Realmente tenemos así las consultas, a veces son separaciones necesarias,posiblemente por una mala elección,pero es más triste cuando realmente no existe un motivo, simplemente se han dejado de amar. ¿?
Tal vez tendriamos que aprender a amar un poco más.
Cuando uno inicia una convivencia con un compañero deposita muchas energías y anhelos de continuidad, sin duda. Pero que pasa con el deseo, con la llegada de lo nuevo, excitante y desconocido…¿Lo destierro a permanecer enjaulado en mi interior, en mi subconsciente? ¿O mejor destapo la caja de los truenos y vivo el éxtasis y el placer que provoca en mi un nuevo renacer? Sin duda alguna sólo se vive una vez en la Tierra (según la religión cristiana y también según lo que nos ha demostrado la experiencia terrenal. Cuando hemos perdido a un familiar no lo hemos vuelto a encontrar por este mundo!)…y queremos ser felices, y acumular experiencias gratas. Pues cada cual sabrá que debe hacer: yo, sin hacer apología de las infidelidades y divorcios, apuesto por vivir intensamente la vida. Eso sí, sin hipotecar la felicidad de mi prole. Por ese motivo aconsejo tener los hijos con la persona que se lo merezca, y no ir acumulando prole de diferentes relaciones…Porque en consulta ves que aquí radica el mal mayor.
Me parece muy bello lo que apuntas de que las transformaciones se deben realizar desde el amor. Además, creo firmemente en el propio poder transformador del amor. Lo cierto es que ni nuestra cultura ni la educación que hemos recibido nos han ayudado a aceptar los cambios, más bien nos han enseñado a temerlos, a mirarlos con recelo, a conformarnos, a llevar cruces innecesarias. Por suerte, todos estos prejuicios van dejando paso a una visión más positiva de los cambios y del proceso de aprendizaje vital que implican. Comparto lo que dices de que uno no puede amar si teme al dolor. De hecho hay relaciones totalmente basadas en el miedo, en vez de en el amor. Gracias por el artículo.
[...] A raíz del artículo escribí una respuesta a un primer comentario. Me parece interesante copiar el origen de la conversación e invitar a que sigáis el hilo de este acertado artículo en su página original como ya pasó con el anterior publicado también en Terapia Y Meditación “Monogamia Secuencial“: [...]
[...] Los que somos terapeutas buscamos ayudar a nuestros pacientes para que cada trámite de su vida se realice de forma natural y lo más “limpia” y amorosa posible, además de dar un espacio lógico y necesario al duelo y la tristeza. Y es lo que hemos buscado para nosotros mismos en este tiempo. El duelo y la tristeza de una separación existen y deben vivirse con . Creo que no es bueno aferrarse ante la idea de que la vida es felicidad y debemos esquivar los momentos de displacer que aparezcan.Los modelos religiosos, de la “new age” y muchos estudios clínicos abogan por una felicidad real que parece que puede darse de forma perenne. Pero los que hemos transitado por los procesos profundos de la vida y la meditación sabemos que eso no es así. Uno no puede amar si teme al dolor y busca evitarlo, ambos se pertenecen. (En respuesta al artículo “Monogamia secuencial“) [...]